Sin movilización masiva del pueblo trabajador no hay transformaciones sociales, ni siquiera reformas
ARTÍCULO NACIONAL
En una reciente entrevista al periódico El País de España Petro dijo
dos grandes verdades, al mismo tiempo que sacó una conclusión falsa. Dijo que
no habían tomado el poder, lo cual es contundentemente cierto, pues el poder no
se toma por vía electoral sino mediante un proceso revolucionario, y porque los
dueños del poder siguen siendo los mismos banqueros, empresarios y
terratenientes de siempre, los mismos que controlan el conjunto del Estado y a
los medios masivos de comunicación. Dijo también que, en consecuencia, su
gobierno es un gobierno acorralado por los otros poderes, por intereses
económicos, incluida la prensa. Después dijo, como en tantas otras ocasiones,
que la única manera de liberarse es con el pueblo movilizado. Lo cual es
absolutamente cierto. Eso fue lo que dijimos cuando llamamos a votar
críticamente por él: que la única manera de que sacara adelante su programa
de reformas era si se apoyaba decididamente en el pueblo movilizado. Pero
lo cierto es que esto no ha sido más que un discurso, una amenaza a lo sumo,
para tratar de chantajear a los poderosos con el fantasma del estallido social,
pero nunca fue su verdadera política. Y es principalmente por eso que Petro va
a terminar su gobierno sin haber podido imponer -pues era la única manera-, la
mayor parte de su programa de reformas, aplicando por la fuerza medidas
radicales contra los más ricos. En cuanto a la conclusión falsa, al final el
presidente insiste en la salida electoral. Y es eso lo que determina sus más
recientes y caóticas decisiones. También agrega que:
No estoy seguro de que mi papel sea administrar el
capitalismo de los capitalistas. Porque eso ya fracasó. Ese sistema está
moribundo y se lleva consigo la humanidad, que es el problema mayor. Desde el
Gobierno hay que hacer transformaciones que democraticen las instituciones.
Pero lo cierto es que este gobierno sigue administrando el
capitalismo de los capitalistas, y tampoco ha logrado democratizar las
instituciones. Tanto en lo económico-social como en lo democrático, Colombia
sigue estando bajo el dominio de los capitalistas extranjeros y de la
oligarquía nacional. Es por eso mismo por
lo que a diario sigue la matanza de activistas y líderes populares, porque el
paramilitarismo sigue rampante, defendiendo los intereses de las oligarquías y
las mafias regionales, mientras que los jóvenes rebeldes de las Primeras líneas
siguen pudriéndose en las cárceles. La única diferencia, si bien eso ha estado
amenazado en ocasiones, es que este gobierno no tiene como centro de su
política atacar a las masas para beneficiar a la oligarquía y al imperialismo,
no ha tratado de imponer un plan de contrarreformas sociales ni persigue o
asesina a los dirigentes obreros y populares. No obstante -su gobierno de
coalición entre sectores populares y sectores oligárquicos-, por navegar entre
dos aguas, por no apoyarse a fondo en las masas trabajadoras movilizadas y
privilegiar los acuerdos por arriba, no sólo no ha podido imponer sus reformas,
sino que incluso, contradictoriamente, ha empezado a propinar algunos golpes a
las masas. Petro ha tenido la posibilidad de impulsar la organización social,
como Lleras con la ANUC, pero ha sido muy débil lo que ha hecho, e incluso no
ha sido consecuente con impulsar su propio proyecto de organización política
nacional.
Entonces la conclusión es falsa porque, si bien es cierto que si la
derecha gana las próximas elecciones la matanza se incrementará, su propio
gobierno ha probado que la matanza no ha cesado y que las instituciones no se
democratizaron, porque las otras instituciones del Estado responden a los
mismos dueños del país, gracias a eso es que “acorralan” al gobierno Petro. El
gobierno ha hecho todo tipo de pequeñas concesiones, en especial en las
regiones, y se ha esforzado por incrementar salarios, contener el desempleo y
la inflación para los más pobres; pero no ha podido hacer grandes concesiones a
las masas trabajadoras, pues para eso se requiere tomar medidas radicales
contra los poderosos que impliquen una redistribución de la riqueza.
Tenemos que sacar algunas lecciones
Es por eso que debemos tratar de sacar lecciones sobre esta
experiencia con el gobierno no oligárquico de Petro, empezando por no rehuir la
tremenda dificultad a la que Petro alude pero que no enfrenta: el problema es
que no se ha conquistado el poder, no se ha hecho una revolución económica y
social que arrebate el poder a los capitalistas nacionales y extranjeros, que
les arrebate las empresas, las tierras y los bancos y los ponga al servicio de
solucionar las necesidades de las masas trabajadoras, instaurando un gobierno
de los trabajadores y el pueblo pobre. El problema es que no se ha hecho
siquiera una revolución democrática que destruya las instituciones represivas
del régimen, que acabe con el paramilitarismo y libere al país del yugo
imperialista, empezando por desterrar sus bases militares.
Muchos dirigentes sindicales y de izquierda -incondicionales a
Petro- han querido convencernos de que habíamos tomado el poder y de que con el
gobierno Petro había empezado la revolución. Pero eso ni Petro lo cree (el
mismo dijo que se equivocó al pensar que podía hacer una revolución desde el
gobierno), él sabe muy bien que una cosa es ganar unas elecciones y otra es
conquistar el poder. En lo que sí coinciden esos dirigentes y Petro es en que
sólo ven como salida la vía electoral, pues todos ellos -al igual que la
burguesía- temen profundamente a la movilización independiente de masas y al
estallido social.
Pero la verdad es que la única manera de conquistar grandes
transformaciones sociales, económicas y democráticas es mediante la
organización y la movilización de los trabajadores,
los campesinos, las mujeres, los jóvenes y los pobladores de los barrios
populares. Petro tuvo la posibilidad -y todavía la tiene- de imponer sus
reformas, pero para eso es preciso no dejarse acorralar, tomar medidas
radicales contra los ricos apoyándose en el pueblo movilizado.
Esa es la gran lección de este proceso, y es con esa perspectiva con
la que hay que trabajar. Incluso si de defendernos se trata, en caso de que
gane un gobierno de extrema derecha, la única forma es reconstruyendo las
organizaciones de base en todos los frentes sociales. Sin embargo, todo eso ha
quedado en la sombra, pues Petro ha logrado desmovilizar a las masas,
pacificarlas. Y, consecuentemente, la otra gran lección es que tanto las
elecciones como el parlamentarismo burgués no son más que un pantano, y que es
ilusorio pensar que por esa vía se van a resolver los grandes problemas que
aquejan a las masas trabajadoras.
Petro fortalece al polo burgués del gobierno con fines electorales
La transmisión en vivo y en directo del famoso consejo de ministros,
que develó las tremendas contradicciones en el seno del gobierno -que siguen
sin resolverse-, fue un verdadero espectáculo de horror, en el que Petro
sacrificó públicamente a su gente más cercana para profundizar su política del
Acuerdo Nacional con el Santismo y otros sectores de liberales, verdes y
conservadores. Una medida desesperada que, aparte de indicar deudas tremendas
con el corrupto y camaleónico Benedetti, evidencia que, dado que no ve
condiciones para ampliar o recuperar el apoyo de sectores de las clases medias
(lo que determina el voto de opinión), su táctica es concretar acuerdos
burocráticos con esos sectores de partidos oligárquicos para tratar de impulsar
sus cada vez más desdibujadas reformas y, sobre todo, para concretar un acuerdo
electoral con el Santismo que asegure cierta continuidad a su proyecto. Así las
cosas, le otorgó más poder a esos sectores oligárquicos dentro de su coalición
de gobierno, debilitando a los sectores que tienen una relación más cercana con
los sectores populares que hicieron parte del estallido social -como Francia
Márquez y la misma Susana Muhamad-, y se la juega una vez más a los acuerdos
burocráticos y las transacciones en el parlamento alejándose cada vez más del
“pueblo movilizado”. El nombramiento de un ministro de defensa militar va en la
misma línea.
Algunos ataques a las masas
Debido justamente a que Petro nunca se ha apoyado firmemente en el
pueblo movilizado, y a que tampoco estaba dispuesto a resistirse al
imperialismo, nunca dejó de pagar la fraudulenta deuda externa que tiene
ahogado al país. Por eso no tuvo como resistir el asedio de las altas cortes,
del Consejo de Estado y del mismo Congreso, quienes actuaron muy eficazmente
para no aprobarle el presupuesto nacional, para tumbarle aspectos claves de la
reforma tributaria que golpeaban a las transnacionales y favorecían a las
masas, y para no aprobarle su ley de financiamiento, con lo que han asfixiado
el presupuesto de inversión social del Estado. Fue así como Petro empezó a
aplicar recortes desde el año pasado, afectando a sectores empobrecidos que
sobreviven con los subsidios del Estado, y como empezó a despedir a miles de
funcionarios (hoy se sabe que se deben 26 billones del 2024 y el ministro de
hacienda habla de recortar 12 billones adicionales a los 12 que ya recortaron
para 2025, es decir 50 billones). Estos son golpes a los trabajadores y los
pobres impuestos por su inconsecuencia y su vacilación. Pero hay un ataque que
tiene el carácter de una verdadera contrarreforma, el Código de procedimiento
laboral, que las altas cortes propusieron y que el Pacto Histórico tramitó
obedientemente en el congreso. Gracias a esta contrarreforma los patrones
cuentan ahora con una nueva herramienta para oprimir a los trabajadores y para
perseguir su organización sindical. Lamentablemente, Petro ha hecho, todo
indica, una tremenda concesión a los patrones, a cambio de que le aprueben su
reforma laboral que, al igual que la reforma a la salud, es un pálido reflejo
de lo que eran al inicio. Por no resistirse al imperialismo ni apoyarse en las
masas trabajadoras, el gobierno del cambio ha empezado a propinar algunos
golpes a los trabajadores, un riesgo que siempre asecha a este tipo de
gobiernos, quienes al no decidirse a romper con la burguesía se dejan acorralar
por ella, y en momentos críticos, terminan tomando medidas contra las masas.
O Petro moviliza decididamente o tumban la reforma pensional o la
vacían de contenido
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