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Sin movilización masiva del pueblo trabajador no hay transformaciones sociales, ni siquiera reformas

ARTÍCULO NACIONAL 

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Sin movilización masiva del pueblo trabajador no hay transformaciones sociales, ni siquiera reformas

No hemos conquistado el poder, hemos conquistado un gobierno administrador acorralado por los otros poderes y por intereses económicos, entre ellos los de la prensa. La única manera de liberarse es con un pueblo movilizado. Si llega a ganar la derecha, que en Colombia es extrema derecha, sabe qué hacer: matar. Y no mata a uno, mata a decenas de miles de personas. No tienen barrera moral.
Gustavo Petro / Entrevista con El País de España (26 de Feb, 2025)

En una reciente entrevista al periódico El País de España Petro dijo dos grandes verdades, al mismo tiempo que sacó una conclusión falsa. Dijo que no habían tomado el poder, lo cual es contundentemente cierto, pues el poder no se toma por vía electoral sino mediante un proceso revolucionario, y porque los dueños del poder siguen siendo los mismos banqueros, empresarios y terratenientes de siempre, los mismos que controlan el conjunto del Estado y a los medios masivos de comunicación. Dijo también que, en consecuencia, su gobierno es un gobierno acorralado por los otros poderes, por intereses económicos, incluida la prensa. Después dijo, como en tantas otras ocasiones, que la única manera de liberarse es con el pueblo movilizado. Lo cual es absolutamente cierto. Eso fue lo que dijimos cuando llamamos a votar críticamente por él: que la única manera de que sacara adelante su programa de reformas era si se apoyaba decididamente en el pueblo movilizado. Pero lo cierto es que esto no ha sido más que un discurso, una amenaza a lo sumo, para tratar de chantajear a los poderosos con el fantasma del estallido social, pero nunca fue su verdadera política. Y es principalmente por eso que Petro va a terminar su gobierno sin haber podido imponer -pues era la única manera-, la mayor parte de su programa de reformas, aplicando por la fuerza medidas radicales contra los más ricos. En cuanto a la conclusión falsa, al final el presidente insiste en la salida electoral. Y es eso lo que determina sus más recientes y caóticas decisiones. También agrega que:

No estoy seguro de que mi papel sea administrar el capitalismo de los capitalistas. Porque eso ya fracasó. Ese sistema está moribundo y se lleva consigo la humanidad, que es el problema mayor. Desde el Gobierno hay que hacer transformaciones que democraticen las instituciones.

Pero lo cierto es que este gobierno sigue administrando el capitalismo de los capitalistas, y tampoco ha logrado democratizar las instituciones. Tanto en lo económico-social como en lo democrático, Colombia sigue estando bajo el dominio de los capitalistas extranjeros y de la oligarquía nacional.  Es por eso mismo por lo que a diario sigue la matanza de activistas y líderes populares, porque el paramilitarismo sigue rampante, defendiendo los intereses de las oligarquías y las mafias regionales, mientras que los jóvenes rebeldes de las Primeras líneas siguen pudriéndose en las cárceles. La única diferencia, si bien eso ha estado amenazado en ocasiones, es que este gobierno no tiene como centro de su política atacar a las masas para beneficiar a la oligarquía y al imperialismo, no ha tratado de imponer un plan de contrarreformas sociales ni persigue o asesina a los dirigentes obreros y populares. No obstante -su gobierno de coalición entre sectores populares y sectores oligárquicos-, por navegar entre dos aguas, por no apoyarse a fondo en las masas trabajadoras movilizadas y privilegiar los acuerdos por arriba, no sólo no ha podido imponer sus reformas, sino que incluso, contradictoriamente, ha empezado a propinar algunos golpes a las masas. Petro ha tenido la posibilidad de impulsar la organización social, como Lleras con la ANUC, pero ha sido muy débil lo que ha hecho, e incluso no ha sido consecuente con impulsar su propio proyecto de organización política nacional.

Entonces la conclusión es falsa porque, si bien es cierto que si la derecha gana las próximas elecciones la matanza se incrementará, su propio gobierno ha probado que la matanza no ha cesado y que las instituciones no se democratizaron, porque las otras instituciones del Estado responden a los mismos dueños del país, gracias a eso es que “acorralan” al gobierno Petro. El gobierno ha hecho todo tipo de pequeñas concesiones, en especial en las regiones, y se ha esforzado por incrementar salarios, contener el desempleo y la inflación para los más pobres; pero no ha podido hacer grandes concesiones a las masas trabajadoras, pues para eso se requiere tomar medidas radicales contra los poderosos que impliquen una redistribución de la riqueza.

Tenemos que sacar algunas lecciones

Es por eso que debemos tratar de sacar lecciones sobre esta experiencia con el gobierno no oligárquico de Petro, empezando por no rehuir la tremenda dificultad a la que Petro alude pero que no enfrenta: el problema es que no se ha conquistado el poder, no se ha hecho una revolución económica y social que arrebate el poder a los capitalistas nacionales y extranjeros, que les arrebate las empresas, las tierras y los bancos y los ponga al servicio de solucionar las necesidades de las masas trabajadoras, instaurando un gobierno de los trabajadores y el pueblo pobre. El problema es que no se ha hecho siquiera una revolución democrática que destruya las instituciones represivas del régimen, que acabe con el paramilitarismo y libere al país del yugo imperialista, empezando por desterrar sus bases militares.

Muchos dirigentes sindicales y de izquierda -incondicionales a Petro- han querido convencernos de que habíamos tomado el poder y de que con el gobierno Petro había empezado la revolución. Pero eso ni Petro lo cree (el mismo dijo que se equivocó al pensar que podía hacer una revolución desde el gobierno), él sabe muy bien que una cosa es ganar unas elecciones y otra es conquistar el poder. En lo que sí coinciden esos dirigentes y Petro es en que sólo ven como salida la vía electoral, pues todos ellos -al igual que la burguesía- temen profundamente a la movilización independiente de masas y al estallido social.

Pero la verdad es que la única manera de conquistar grandes transformaciones sociales, económicas y democráticas es mediante la organización y la movilización de los trabajadores, los campesinos, las mujeres, los jóvenes y los pobladores de los barrios populares. Petro tuvo la posibilidad -y todavía la tiene- de imponer sus reformas, pero para eso es preciso no dejarse acorralar, tomar medidas radicales contra los ricos apoyándose en el pueblo movilizado.

Esa es la gran lección de este proceso, y es con esa perspectiva con la que hay que trabajar. Incluso si de defendernos se trata, en caso de que gane un gobierno de extrema derecha, la única forma es reconstruyendo las organizaciones de base en todos los frentes sociales. Sin embargo, todo eso ha quedado en la sombra, pues Petro ha logrado desmovilizar a las masas, pacificarlas. Y, consecuentemente, la otra gran lección es que tanto las elecciones como el parlamentarismo burgués no son más que un pantano, y que es ilusorio pensar que por esa vía se van a resolver los grandes problemas que aquejan a las masas trabajadoras.

Petro fortalece al polo burgués del gobierno con fines electorales

La transmisión en vivo y en directo del famoso consejo de ministros, que develó las tremendas contradicciones en el seno del gobierno -que siguen sin resolverse-, fue un verdadero espectáculo de horror, en el que Petro sacrificó públicamente a su gente más cercana para profundizar su política del Acuerdo Nacional con el Santismo y otros sectores de liberales, verdes y conservadores. Una medida desesperada que, aparte de indicar deudas tremendas con el corrupto y camaleónico Benedetti, evidencia que, dado que no ve condiciones para ampliar o recuperar el apoyo de sectores de las clases medias (lo que determina el voto de opinión), su táctica es concretar acuerdos burocráticos con esos sectores de partidos oligárquicos para tratar de impulsar sus cada vez más desdibujadas reformas y, sobre todo, para concretar un acuerdo electoral con el Santismo que asegure cierta continuidad a su proyecto. Así las cosas, le otorgó más poder a esos sectores oligárquicos dentro de su coalición de gobierno, debilitando a los sectores que tienen una relación más cercana con los sectores populares que hicieron parte del estallido social -como Francia Márquez y la misma Susana Muhamad-, y se la juega una vez más a los acuerdos burocráticos y las transacciones en el parlamento alejándose cada vez más del “pueblo movilizado”. El nombramiento de un ministro de defensa militar va en la misma línea.

Algunos ataques a las masas

Debido justamente a que Petro nunca se ha apoyado firmemente en el pueblo movilizado, y a que tampoco estaba dispuesto a resistirse al imperialismo, nunca dejó de pagar la fraudulenta deuda externa que tiene ahogado al país. Por eso no tuvo como resistir el asedio de las altas cortes, del Consejo de Estado y del mismo Congreso, quienes actuaron muy eficazmente para no aprobarle el presupuesto nacional, para tumbarle aspectos claves de la reforma tributaria que golpeaban a las transnacionales y favorecían a las masas, y para no aprobarle su ley de financiamiento, con lo que han asfixiado el presupuesto de inversión social del Estado. Fue así como Petro empezó a aplicar recortes desde el año pasado, afectando a sectores empobrecidos que sobreviven con los subsidios del Estado, y como empezó a despedir a miles de funcionarios (hoy se sabe que se deben 26 billones del 2024 y el ministro de hacienda habla de recortar 12 billones adicionales a los 12 que ya recortaron para 2025, es decir 50 billones). Estos son golpes a los trabajadores y los pobres impuestos por su inconsecuencia y su vacilación. Pero hay un ataque que tiene el carácter de una verdadera contrarreforma, el Código de procedimiento laboral, que las altas cortes propusieron y que el Pacto Histórico tramitó obedientemente en el congreso. Gracias a esta contrarreforma los patrones cuentan ahora con una nueva herramienta para oprimir a los trabajadores y para perseguir su organización sindical. Lamentablemente, Petro ha hecho, todo indica, una tremenda concesión a los patrones, a cambio de que le aprueben su reforma laboral que, al igual que la reforma a la salud, es un pálido reflejo de lo que eran al inicio. Por no resistirse al imperialismo ni apoyarse en las masas trabajadoras, el gobierno del cambio ha empezado a propinar algunos golpes a los trabajadores, un riesgo que siempre asecha a este tipo de gobiernos, quienes al no decidirse a romper con la burguesía se dejan acorralar por ella, y en momentos críticos, terminan tomando medidas contra las masas.

O Petro moviliza decididamente o tumban la reforma pensional o la vacían de contenido


Hay todo un movimiento de acorralamiento de parte de los empresarios, los partidos de la extrema derecha y de las altas cortes para tumbar la reforma pensional, o para vaciarla de contenido eliminando las principales conquistas a los más pobres, pues, como ya dijimos en números anteriores, no obstante sus inconsecuencias y limitaciones, la actual reforma representa una importante conquista para millones de trabajadores empobrecidos (porque concede beneficios de por vida a unos 12 millones de trabajadores informales que no acceden hoy a la pensión; da beneficios del mismo tipo a campesinos, afros e indígenas y discapacitados, y facilita la pensión a las mujeres; porque le arrebata de las fauces a los fondos privados  a unos 16 millones de trabajadores, aumenta la cobertura pensional del 40% al 87%, fortalece al sector público y debilita al sector privado, aunque le conserve beneficios). El gobierno se acerca a una encrucijada de hierro: o mantiene su compromiso de no movilizar a las masas en el marco del llamado Acuerdo nacional, o defiende en las calles la única reforma social de alcance nacional en favor de las masas empobrecidas. Pero este también es un reto para la alta dirección sindical de la CUT y de los grandes sindicatos, que se la pasa amagando con llamar a la movilización, pero cuando existe el peligro de que arrebaten o recorten importantes conquistas tienen la obligación de materializar la organización de la lucha para impedirlo.

Nota: Este artículo fue escrito a inicios de marzo. En la actualidad, el Gobierno de Petro ha decidido llamar a la movilización popular y a una consulta popular para defender el avance de las reformas en el Congreso 
Este artículo forma parte del periódico RUPTURA No.18

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