¡Que
las direcciones de las centrales y federaciones sindicales convoquen el Paro Nacional
Indefinido para imponer la reforma laboral y de salud y para defender la
reforma pensional!
Atravesamos un
momento histórico para la clase trabajadora colombiana. Existen periodos de la
historia en los que las clases oprimidas y explotadas logran poner en discusión
los problemas que las agobian, períodos en los que es posible poner a las
clases explotadoras contra las cuerdas para exigir respuesta y solución a las
necesidades sociales más apremiantes. El estallido social de 2021, que emergió
como una llama arrasadora desde los barrios populares, puso en la boca de la
juventud pobre y excluida, de las madres de las familias obreras, de las
comunidades campesinas, indígenas o negras, de los trabajadores en general, el
reclamo por condiciones laborales, acceso a un servicio de salud, pensión o
educación en condiciones mínimamente dignas. La burguesía colombiana y el
gobierno uribista de Duque respondieron a estos reclamos con la tortura, la
cárcel o el asesinato. Gustavo Petro llegó a la presidencia levantado las
banderas del estallido social y su gobierno ha presentado una serie de reformas
que pretenden responder a esas exigencias.
La burguesía
colombiana y sus representantes en el Congreso han hecho todo lo posible para
que no se otorgue ninguna conquista social a la clase trabajadora. Por ello,
Petro ha planteado que en Colombia existe «una dictadura de los ricos»,
esa dictadura fue la que condujo a nuestros jóvenes de las Primeras Líneas a
las cárceles, la que premió con cargos públicos a nuestros verdugos y la que
justificó, o simplemente ignoró de forma cómplice, los más de 70 asesinatos del
estallido social y las agresiones a la población inerme en campos y ciudades.
Esa «dictadura
de los ricos» es la que se niega a ofrecer contratos a término indefinido a
sus trabajadores, que rechaza pagar al 100% los recargos de domingos o
festivos, o, que el horario nocturno empiece desde las 6:00 pm; esa «dictadura
de los ricos» es la que no quiere liquidar las EPS para mantener su negocio
con la salud, la que demanda la Reforma pensional para negarle el derecho a
pensionarse a la amplia mayoría de la clase obrera.
No obstante, esa «dictadura
de los ricos», teme al pueblo trabajador organizado y movilizado, tiene
pesadillas con el estallido social, y se niega a permitir cualquier mecanismo o
proceso que vaya en esa dirección. El uribismo constituye su representación
política más cínica y delirante, por ello, sus voceros celebraron a rabiar el
hundimiento de la Consulta Popular en el Senado. Pero sus alaridos de victoria
no pueden ocultar su inocultable temor: querían a un pueblo trabajador
silenciado, soportando dócilmente la peor explotación -por eso atacaron a
sangre y fuego el estallido social-, y ahora tienen a ese mismo pueblo, expectante,
discutiendo y preguntándose sobre la posibilidad de recuperar o conquistar por
primera vez algunas de esas reivindicaciones reclamadas durante el estallido.
La «dictadura de
los ricos» teme tanto que la clase trabajadora opine, se exprese, discuta y
decida, que para frenar la posibilidad de una Consulta Popular pactó entre
bastidores tumbarla y permitir la reapertura de la discusión de una Reforma
laboral que ya había hundido. Hoy, el Consejo Gremial, la ANDI o Fenalco salen
a dar declaraciones señalando su disposición al diálogo y la concertación de
una reforma: ¡Mienten! Ellos se han negado mezquinamente a ofrecer
alguna concesión al pueblo trabajador y sólo ahora que vieron el peligro de que
se impusiera una Consulta Popular -por más que se trate de un mecanismo
limitado de la democracia burguesa- en la que los explotados pudieran expresar
masivamente su aspiración a condiciones dignas de trabajo, hablan
apresuradamente de su disposición a negociar la Reforma Laboral -eso sí
poniéndole todo tipo de condiciones y restricciones. Cuando la burguesía
extiende una mano en la otra prepara el puñal.
Están obligados a
conceder algo, pues la inmensa mayoría ve como justas las exigencias plasmadas
en las preguntas propuestas por el gobierno, pero tratan de que sea lo más
reducido posible -aunque lo propuesto en las preguntas son reivindicaciones
mínimas-. Lo que realmente busca la burguesía en el Senado es cerrarle el
camino a la Consulta y discutir una reforma en la que se recorte todo lo que se
pueda cualquier conquista para los trabajadores. En este momento sus agentes en
el Congreso -desde los verdes y liberales hasta los de Cambio Radical, los
conservadores y el Uribismo- traman todo tipo de «jugaditas» con las que puedan
dejarnos sin la mínima conquista, por ejemplo, proponen que la jornada nocturna
arranque a las 7:00 pm, pero no para todos los trabajadores, plantean que se debe
excluir a los que laboran en las micro, pequeñas y medianas empresas: es decir,
al 80% de los asalariados; que los contratos no sean a término indefinido sino
a término fijo de máximo 5 años; o, que la aplicación de la ley sea progresiva
desde 2026, dicen sí a los recargos nocturnos, pero no en los hoteles ni en las
discotecas... -Eso sí, por tan viles servicios, los congresistas están prestos
a cobrar su nuevo salario que pasó de 48 a 52 millones de pesos-.
No podemos caer en
la trampa: ¡Sólo la movilización y organización de la clase obrera y el
pueblo pobre logrará que se alcancen conquistas efectivas en materia laboral o
de salud! ¡Sólo la movilización y organización de la clase obrera y el
pueblo pobre defenderá las mínimas conquistas alcanzadas con la Reforma
pensional! ¡Si se atreven a atacar la Reforma pensional debemos
movilizarnos por millones para rechazar otro zarpazo de la «dictadura de los
ricos», que si no nos niega derechos en el Congreso nos los quita en las
cortes!
Petro ha apelado de
nuevo a la memoria del estallido social poniendo en discusión las conquistas
sociales que ha exigido el pueblo pobre y trabajador, pero, ha mantenido
siempre abierta la puerta al diálogo y la concertación con esa burguesía vil y
traicionera, e insiste en hacer acuerdos con los partidos oligárquicos en el
parlamento, en eso se equivoca, como él mismo lo ha expresado solo la
movilización y la lucha asegura la obtención de derechos, por ello, ¡El
pacto no puede ser con los de arriba, el pacto tiene que ser con los de abajo!
En el Cabildo
realizado en la ciudad de Barranquilla, un representante de los estudiantes de
la Universidad del Atlántico le dijo a Petro: «(…) compañero presidente, el
movimiento social le decía a Salvador Allende momentos antes del golpe de
estado: ¡Basta ya de conciliar, es hora de luchar! ¡Hoy nosotros le decimos
basta ya de conciliar presidente!». Compartimos ese llamado y la
advertencia que encierra ese ejemplo histórico: la política de concertación con
la burguesía nos conduce a un callejón sin salida en el que la clase
trabajadora puede terminar pagando las indecisiones del gobierno.
La política de
Petro de promover Cabildos abiertos en todo el país es correcta, el llamado a un Paro Nacional por parte de la Cumbre social,
política y popular es correcto, pero se requiere nutrir ambos procesos con
la participación de amplios sectores de la clase trabajadora. Los paros no se
decretan, se construyen democráticamente desde abajo. Para que el Paro Nacional
se convierta en una expresión contundente de fuerza se requiere que esté
articulado a las asambleas de fábrica, de las empresas estatales y barriales, a
las ollas comunitarias, a la movilización permanente de los jóvenes de los
sectores populares, de las mujeres de las barriadas, de las negritudes, de los
indígenas y de los campesinos. Mantener la memoria del estallido social es
también mantener vivas las formas de lucha que construimos en él, convocar a
quienes fueron columna vertebral del proceso y no olvidar a los compañeros que
siguen presos por luchar ¡Libertad para los compañeros de las Primeras Líneas
que están en las cárceles del país!
La perspectiva en
medio de la coyuntura actual es la de un Paro Nacional que detenga la
producción, eso es lo que más le duele a la burguesía. Miles de trabajadores
están dispuestos a apoyar el paro, pero, no están sindicalizados y las
patronales los obligaran a ir a laborar, por ello, se necesita el cierre de
vías en todo el país. Si la burguesía y sus esbirros del Congreso se siguen
negando a conceder lo que apenas significa empezar a recobrar parte de lo
perdido con las contrarreformas laborales que nos impusieron Gaviria, Pastrana
o Uribe, lo que queda planteado es la imperiosa necesidad de un Paro
Nacional Indefinido, como señalaron varios compañeros en la Cumbre social,
política y popular. Un dato, para tener una dimensión de lo perdido: según el
Ministerio de trabajo, únicamente por la contrarreforma del Matarife, un
trabajador dejó de recibir 44 millones de pesos en estos 23 años, es decir, la
cuota inicial de una vivienda.
En este marco,
denunciamos como una traición a la clase obrera y al pueblo pobre que la
mayoría de la dirección del sindicato más grande de este país, la ADE
(Asociación Distrital de Educadores) de Bogotá, no vote claramente su
participación en el Paro Nacional convocado para el 28 y 29 de mayo, cediendo a
las presiones del alcalde Galán -al cual se ha negado a enfrentar-, y sacándole
así un contingente importante de trabajadores al paro en esta coyuntura
decisiva. Contrario a ello, lo que se requiere ahora es decisión y entrega a la
lucha: las direcciones de los sindicatos y federaciones como FECODE y la CUT,
así como las de todas las organizaciones sociales tienen que disponerse a una
lucha sostenida contra la oligarquía y sus esbirros, las bases tenemos que
exigirle a ellas y al gobierno que no cedan a la trampa de la concertación, y
que organicen democráticamente el Paro Nacional indefinido para imponer la
reforma laboral y de salud y para impedir que nos arrebaten la reforma
pensional. La movilización y la lucha unificada es el mecanismo más efectivo
para torcerle el brazo a esta burguesía canalla.
¡Que
las direcciones convoquen asambleas amplias y democráticas para preparar el
Paro!
¡Que
las direcciones de las centrales obreras y organizaciones sociales convoquen ya
un Paro Nacional Indefinido!
¡Que la
dirección de la ADE convoque asambleas por colegio con toda la comunidad
educativa, y asambleas de circuito para discutir el lugar del sindicato en esta
lucha nacional!
¡Libertad
a los presos por luchar, libertad para los jóvenes de las Primeras Líneas!
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