LA TAREA URGENTE PARA LA CLASE TRABAJADORA EN EL MUNDO ES DERROTAR LA OFENSIVA IMPERIALISTA Y SUS TENDENCIAS FASCISTAS
EN COLOMBIA ESO SIGNIFICA:
¡DERROTAR AL URIBISMO!
¡VOTO CRÍTICO A
CEPEDA Y QUILCUÉ!
Hoy ante los llamados electorales, los trabajadores no podemos perder de vista que nuestra realidad nacional tiene vínculos estrechos y es impactada por lo que ocurre en el mundo y la región: la realidad está marcada por una contraofensiva del imperialismo yanqui encabezada por Trump que a sangre y fuego reclama como suyas nuestras vidas, recursos naturales, derechos y territorios.
Los
trabajadores enfrentamos como clase el creciente militarismo y las tendencias
al fascismo cuya expresión más vil se refleja en el arrasamiento genocida de
Gaza, donde el carnicero Netanyahu mató a miles de niños, en las bombas que
cayeron sobre Venezuela, en las que en los últimos dos meses han soportado los
heroicos pueblos de Irán y El Líbano. En las amenazas de toma a Groenlandia, en
los bombardeos a centrales nucleares y el bloqueo económico a Cuba, que mata de
hambre lentamente a su población.
En los
países imperialistas los trabajadores migrantes se enfrentan a la persecución:
en USA son deportados, encerrados en campos de concentración y asesinados por
el ICE. Los trabajadores europeos ven como recortan gasto social para aumentar
defensa y llaman a filas a la juventud. A la misma juventud a la que le
prometieron un futuro democrático y próspero, mejor que el de sus padres, pero
que hoy es encarcelada por portar la bandera palestina y que ni trabajando el
doble llega a fin de mes.
En su
política de seguridad nacional Trump declaró su intención de recuperar su patio
trasero, para ello cuenta con sus títeres que hambrean y reprimen a sus
pueblos, como ayer el uribismo lo hacía en Colombia. Milei en Argentina, quien
contó directamente con el apoyo de Trump y su abierta injerencia en las pasadas
elecciones legislativas de 2025, extendió la jornada hasta las 12 horas diarias
y atacó a los pensionados a bolillo y lacrimógena. Noboa, en Ecuador -tras
reunión con Uribe-, impuso aranceles del 100% a los productos colombianos y ha
abierto las puertas, a pesar de la oposición mayoritaria de los ecuatorianos, a
las tropas imperialistas que no son símbolo de seguridad para las masas sino de
subyugación al amo del norte. En Honduras Trump apoyó a Nasry Asfura como
candidato a la presidencia mientras liberaba al expresidente Juan Orlando
Hernández condenado por narcotráfico en USA, marcando con claridad cuál es su
política para el narcotráfico en la región: estarán libres los narcos que estén
a su servicio y dejará tranquilos a los gobiernos que estos encabecen con tal
de que le sean dóciles. Rodríguez Paz, en Bolivia, subió los precios de la
gasolina más del 50%. Kast en Chile, ataca la reducción de jornada laboral de
40 horas y aumentó un 30% el precio de los combustibles. En el Salvador Bukele
tortura y persigue a la juventud. Y, antes, en el golpe a Castillo en Perú,
Laura Richardson -jefe del comando sur entonces- montó al poder a Boluarte,
quien de forma brutal y sanguinaria aplastó el alzamiento popular.
Colombia
no ha sido ajena a esta ofensiva, los bombardeos sobre lancheros humildes en el
Caribe y el Pacífico trajeron la muerte a familias colombianas, las amenazas de
intervención en el país, las falsas acusaciones contra el presidente Petro por
narcotráfico marcaron nuestro comienzo del año y llevaron de rodillas a
Washington a un sector de la burguesía nacional que reclamó que el país fuera
bombardeado si era necesario y el presidente Petro capturado. Algunos de
aquellos que fueron a arrastrarse son ahora candidatos presidenciales, Valencia
y De La Espriella con el mayor servilismo posible esperan el momento de tomar
el poder, para como ayer Uribe, matar de hambre o a plomazo limpió a
trabajadores y campesinos, para ser cabeza de playa en ataque a las naciones
hermanas de nuestra América Latina.
Cada
suceso en el mundo, la región y al interior de los países, es la
expresión cruda del imperialismo decadente, que ante la amenaza de pérdida de
hegemonía arrecia llevando al mundo a la barbarie. Bajo este panorama se debe
entender lo electoral: se trata de enfrentar al imperialismo y sus tendencias
hacia el fascismo que están llevando a la humanidad a su destrucción.
Y en ese
contexto, los trabajadores enfrentamos un peligro concreto: que el uribismo
regrese y, con él, se fortalezca la arremetida imperialista en la región. Si
esto pasa se verán amenazados los derechos conquistados durante el gobierno
Petro, que son fruto de la lucha que hemos dado desde el estallido
revolucionario de 2021.
Las
condiciones para pelear contra esta barbarie no serán las mismas si gana
Cepeda, Paloma o De la Espriella, con el primero podemos presionar; con los
segundos nos espera la vuelta al terror. Porque los dueños
del poder en Colombia están ávidos por castigar al pueblo trabajador. No nos
perdonarán haber tenido la osadía de soñar con un país con educación, salud,
tierra para los campesinos y, con trabajo digno para todos -en especial para
los jóvenes-. No nos perdonarán querer
un régimen político en el que se pueda reclamar sin soportar los gases y balas
del ESMAD, y haber luchado consecuentemente por ello en el paro nacional.
Tampoco nos perdonarán que para ello hayamos elegido como presidente a un
exguerrillero y a una negra que de joven era parte de su servidumbre.
TRUMP, URIBE
Y EL PARAMILITARISMO: LOS JEFES POLÍTICOS DE PALOMA Y DE LA ESPRIELLA
Ante la
campaña de engaño orquestada por la oligarquía para lavarle la cara al uribismo
debemos recordar lo que fueron los 12 años de este – 8 de Uribe y 4 de Duque-:
más de 35 mil asesinatos selectivos (campesinos, sindicalistas, líderes
sociales, militantes de organizaciones de izquierda, negros e indígenas); 7837
jóvenes de barrios populares asesinados por el ejército y pasados como «falsos
positivos»; más de 2 millones de familias campesinas despojadas de sus tierras
y desplazadas a la ciudad mediante horripilantes
masacres como las de El Salado, La Granja, La Hormiga y Mapiripan, la violencia
sexual en contra de las mujeres, la tortura y la desaparición forzada.
Todo ello
nos permite decir, que el Uribismo tuvo un despliegue sistemático de violencia
asesina contra la clase trabajadora, el campesinado y los sectores populares
más empobrecidos. Este accionar tenía un claro propósito: arrasar con las
organizaciones sociales y los luchadores no solo para custodiar los negocios de
la oligarquía, sino para mantener custodiados los intereses de los yankees en
la región, fue así como durante este tiempo de terror se crearon 7 bases
militares gringas, se implementó el Plan Colombia, se firmaron TLC y se
esparció glifosato enfermando a campesinos e indígenas.
Así mismo,
el uribismo atacó directamente la condiciones de vida de los más pobres para
enrriquecer aún más a la oligarquía nacional, nos robó los recargos nocturnos
al extender la jornada diurna a las 10:00 p.m y los dominicales al reducir el
pago del 100% al 75% (ley 789 de 2002), abarató los despidos generando
inestabilidad laboral con la disminución del monto de las indemnizaciones por
despidos sin justa causa y creó el contrato de aprendizaje para los estudiantes
del Sena con el fin de que no se les pagara 1 SMMLV. Hizo una contrarreforma
pensional que aumentó las semanas de cotización que pasaron de 1.000 a 1.300 y
la edad de jubilación para las mujeres pasando de 55 años a 57 y de los hombres
de los 60 a los 62. Además, realizó 7 reformas tributarias en las que aumentó
el IVA, mientras le reducía impuestos a los más ricos y vendía -regalaba- más
de 60 empresas públicas al capital extranjero, echando miles de trabajadores a
las calles y generando la especulación con servicios de energía y agua, que hoy
es la razón principal del mal servicio y la carestía.
Herederos de
este actuar asesino y hambreador son Paloma Valencia y De la Espriella. La
primera, fiel a su legado familiar de esclavistas, racistas y terratenientes,
propuso dividir el Cauca en dos, la planicie y tierras fértiles para sus
familiares y amigos terratenientes, las montañas sin vías de comunicación para
los campesinos pobres, los indios y los negros. También fue Valencia la que con
orgullo anunció que la Corte Constitucional, gracias a su demanda, paralizó la
ejecución de la reforma pensional con la que se está pagando 230 mil pesos a
los viejos más pobres del país y, la que una vez declarado el aumento del
salario mínimo del 23% salió a vociferar en su contra, la que acusa a los
maestros de FECODE de adoctrinadores y propone imponer la educación privada
para los niños y niñas del país.
De La
Espriella ha sido abogado de paramilitares y narcotráficantes y su gran apuesta
ideológica es hacerles apología. Posa de empresario exitoso, de nuevo rico,
pero su dinero viene de ser testaferro y ser socio de paramilitares o de sus
fechorias, ejemplo de lo primero es su sociedad con paras en una mina de oro
robada a los mineros tradicionales del sur de Bolívar y del segundo, el robo de
más de 700 millones a David Murcia Guzmán, el dueño del DMG. A pesar de que
vive diciendo ser un político independiente, lo cierto es que su campaña se
encuentra plagada de cuadros del uribismo como su Vicepresiente José Manuel
Restrepo, ministro de hacienda de Duque, Ernesto Macías y de hombres de Vargas
Lleras como Rodrigo Lara y la familia Char.
Estos son
los dos caballos de Troya de Uribe y del imperialismo, en particular de Trump,
pues ambos coinciden en su política y sus métodos, es por ello que los dos
candidatos de la extrema derecha defienden a Israel y son cómplices del
genocidio al que es sometido en este momento el heroico pueblo palestino e
iraní.
NO LOS UNE
EL AMOR SINO EL ESPANTO
A la
oligarquía le parece radical que un trabajador se gane dos millones de pesos en
salario, que la educación sea gratuita, que haya tierra para el campesino y que
no nos asesinen en las protestas y, para frenar ese mundo “radical”, hasta los
más “liberales” se plantean elegir a Paloma y los más extremistas a De La
Espriella, ambos con el mismo propósito: el regreso de la Seguridad democrática
y de la ofensiva neoliberal contra los derechos de los trabajadores.
Pero la
campaña de los oligarcas no sólo la ejecutan los candidatos y sus partidos, la
realizan con fervor el Consejo de Estado, los directivos del Banco de la
República, la Corte Constitucional, bloqueando los decretos y reformas
favorables a los pobres y hasta atacando la economía y castigando a los pobres
con las tasas de interés; pero también los redactores y periodistas a sueldo de
los medios masivos de comunicación, quienes hacen su propio “debate” cada día
en favor de los candidatos del uribismo.
La campaña
en favor del uribismo la realizan a diario también los patrones amenazando a
los trabajadores en las fábricas. Pero también usan la violencia, el atentado
terrorista, para vendernos seguridad e imponernos a sus salvadores. No tienen
límite alguno, ayer mataron a uno de los suyos, a Miguel Uribe Turbay, con el
propósito de desestabilizar el gobierno de Petro y generar caos, hoy sus
víctimas son los campesinos, negros e indígenas del Cauca y del sur occidente
del país. Su objetivo es obligar a los trabajadores y los pobres a que dejemos
a un lado la lucha por nuestras reivindicaciones sociales y económicas y
mordamos el anzuelo de la seguridad.
Es evidente
que quienes rodean a Valencia disque para salvar al país y porque es “uribista
pero moderada”, lo que expresan en realidad es su decisión de volver al terror
antes que concederle conquistas sociales a los trabajadores y los pobres,
prefieren mil veces el plomo y los falsos positivos a conceder derechos a los
de abajo. Los une el espanto, sí, el miedo a que los de abajo avancemos en
nuestras reivindicaciones. Por eso allí están todos, incluso quienes se
presentaban como intelectuales librepensadores, como Cárdenas y Alejandro
Gaviria, y todos los representantes de la clase política tradicional, incluidos
santistas, liberales, godos y hasta verdes, a los pies del patrón Uribe para
que “salve una vez más la patria”.
La operación
de engaño incluye una movida vergonzosa: han tomado a Oviedo -un gay uribista
disfrazado de alternativo- para que pinte de rosa a la paloma de la guerra, en
un intento desesperado por capturar incautos, pero también, hay que decirlo,
mancillando la causa de la comunidad LGBTI, que ha sido perseguida por el
uribismo y su campaña contra la “ideología de género”, al igual que la lucha de
las mujeres por sus derechos.
Ellos dicen
tener cientos de diferencias pero en verdad lo que tienen es un gran acuerdo,
que ponen por encima de cualquier cosa, y ese acuerdo es no permitir ninguna
concesión más para los trabajadores y pobres y echar para atrás lo que nos
hemos ganado desde el 2021 con la movilización que logró elegir un gobierno
como el de Petro, para ello harán todos los sacrificios: Oviedo, por ejemplo,
guardó disciplinado silencio cuando Valencia dijo estar contra sus derechos
como integrante de la población LGBTI y apenas rechistó cuando esta propuso a
Uribe como ministro de defensa, para él y toda su rálea los falsos positivos
son solo un detalle menor sin relevancia en el proyecto común que tiene con
Paloma: acabar con las reformas, y dar un salto en la explotación del pueblo
trabajador y del país por parte de la oligarquía y el imperialismo, usando sin
piedad los métodos de guerra civil contra las masas.
DESDE
ALTERNATIVA REVOLUCIONARIA SOCIALISTA LLAMAMOS AL:
¡VOTO
CRÍTICO POR CEPEDA Y QUILCUÉ!
Estamos
convencidos que para enfrentar esta contraofensiva imperialista y oligárquica
necesitamos condiciones para la pelea, y en ese sentido el voto a Cepeda y
Quilcué se vuelve necesario. No obstante, también
creemos que del gobierno Petro debemos sacar las lecciones que nos permitan
avanzar en la conquista de aquello por lo que luchamos en el 2021. Los hechos
han demostrado que cuando el gobierno se apoyó en las masas para sacar adelante
las reformas, para enfrentar los ataques oligárquicos, logramos avanzar y que
cuando se privilegió el acuerdo por arriba tuvimos que ceder y fuimos atacados.
Por eso el acuerdo nacional debe ser con los de abajo.
Nosotros
sostenemos que la movilización y la organización es la única herramienta con la
que contamos para enfrentar esta arremetida, la experiencia del valeroso pueblo
iraní, de las masas estadounidenses organizadas contra el ICE y la resistencia
heroica del pueblo palestino demuestran que solo en la fuerza de la
movilización y la lucha en las calles podemos dar el golpe en la mesa e imponer
nuestras condiciones.
Es esta la
única herramienta que nos permitirá alcanzar la reforma agraria, de salud,
desmontar el ESMAD, liberar a los presos y garantizar derechos democráticos.
Cepeda debe apoyarse en las masas, y sus bases deben exigirle: dejar de
garantizar el pago de la leonina deuda externa, dejar de respetar las
decisiones judiciales que torpedeen su programa, romper el TLC, abandonar la
OTAN y la OCDE, expulsar las bases yanquis del país y lo más importante, ni
Petro ni Cepeda pueden entregar el poder al uribismo aún cuando con sus
artimañas se declaren vencedores de las elecciones.
Es esta la
única forma de avanzar, por ello es que nuestro voto es crítico pues
consideramos que es totalmente errado continuar el camino del respeto a la
democracia burguesa, así como la estrategia de la negociación y el “Acuerdo
nacional” con los de arriba, que ha demostrado ser un callejón sin salida
incluso para que Petro consiguiera aplicar su propio programa. No confiamos en
el congreso, pues es una cueva de bandidos en la que a pesar del crecimiento
del Pacto Histórico sigue estando en minoría absoluta frente al resto de
partidos que hoy están respaldando a Paloma y De La Espriella, lo que significa
que seguirán bloqueando todo. No confiamos en las Cortes, pues queda claro que
los jueces son serviles funcionarios de los ricos locales y extranjeros, que
han tumbado todo impuesto o proyecto que perjudique a los oligarcas, y la
separación de poderes es una farsa, pues sólo aplica cuando un gobierno toma
medidas en favor de los de abajo.
Nosotros
reconocemos que en este momento la dirección política de la clase trabajadora y
el pueblo pobre en Colombia es Gustavo Petro y su proyecto político, esto se
expresa en hechos: en su gobierno cada vez que ha convocado a la movilización
las masas populares respondieron con entusiasmo y valentía; en la actualidad,
cuando Cepeda y Quilcué recorren el país con su campaña, tienen escenarios a
reventar de obreros, campesinos y sectores populares. La clase trabajadora
expresa así su apoyo a este gobierno y su deseo de que continué su proyecto
político, nosotros estamos por acompañar esta experiencia de lucha de las
masas, pero tenemos enormes diferencias con las posiciones de Petro y Cepeda.
Petro dice que él es socialista, pero que está por un «capitalismo productivo
en Colombia», Cepeda señala que el capitalismo se puede humanizar y que el
socialismo fracasó. Para nosotros el capitalismo es, por más que se le pinte de
otra cosa, un sistema económico de explotación y concentración de la riqueza,
de expoliación y destrucción de lo humano y de la naturaleza. Nuestra apuesta
sigue siendo por la revolución socialista, por un gobierno de la clase
trabajadora y el pueblo pobre que expropie a la clase capitalista que parasita
de la sociedad, por eso nuestro voto es crítico.
No obstante,
a pesar de nuestras diferencias, ante el peligro que enfrentamos llamamos a
organizarnos y a votar críticamente por la fórmula Cepeda - Quilcué, advirtiendo que, aun cuando gane
Cepeda no habrá un oasis progresista, pues el imperialismo arreciará su
injerencia en el país como en toda la región, de hecho, ya está incidiendo en
la campaña electoral y es probable que agudice esa incidencia. La movilización
es la única arma que nos permitirá enfrentarnos a la barbarie y la miseria que
los oligarcas y el imperialismo han puesto sobre nuestros hombros. Es preciso que Cepeda no ceda a la presión
imperialista e impulse la unidad y la lucha regional para derrotar su ofensiva,
empezando por defender a Cuba.
¡Nuestra tarea como clase trabajadora a nivel
mundial es derrotar la ofensiva imperialista y su deriva fascista!
¡Nuestra tarea como clase trabajadora en
Colombia es derrotar al uribismo, la expresión nacional de las tendencias
fascistas del capitalismo!
¡Uribismo nunca más! ¡Voto crítico a Cepeda y
Quilcué!
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