¡Nuestro voto es por Cepeda y Quilcué! ¡Para frenar el avance del fascismo: unidad y máxima decisión en la acción!
¡PARA FRENAR EL AVANCE DEL FASCISMO: UNIDAD Y MÁXIMA DECISIÓN EN LA ACCIÓN!
¡NUESTRO VOTO ES POR CEPEDA Y QUILCUÉ!
«(…) lo indispensable es luchar, luchar
con rabia para triunfar. Porque podemos triunfar. No hay ningún Dios que haya
fijado que no podamos hacerlo».
Nahuel Moreno, dirigente revolucionario argentino
Tras la primera vuelta electoral el genocida Donald Trump y amplios sectores de la burguesía cantaron victoria, Uribe y todos los partidos políticos tradicionales se lanzaron detrás de la campaña de De la Espriella. Pero se equivocan: ¡No nos han derrotado! ¡La lucha está abierta!
La respuesta de la clase trabajadora y el pueblo pobre no ha sido amilanarnos y darnos por vencidos, al contrario, hemos cerrado filas con mayor vigor, pasión y decisión en torno a la candidatura de Cepeda y Quilcué ¡Nuevamente estamos en las calles «los nadie» contra «los de siempre»! Se ha abierto una coyuntura en la que se discute apasionadamente de política y se está dispuesto a hacer lo que sea para que no vuelvan a la presidencia los de siempre: la oligarquía que nunca ha querido ceder un derecho al pueblo trabajador, los vende patria que lamen las botas del imperialismo y están «firmes por la plata» y sus perros de presa paramilitares y narcotraficantes. Los jóvenes y las barriadas populares han mostrado cuál es el camino para revertir los resultados y triunfar en segunda vuelta: la movilización y la organización.
La respuesta juvenil en universidades como la UV, la UDEA o la UT; de sectores obreros y populares en Soacha, Sogamoso, Ibagué, Pasto o en distintas localidades de Bogotá, que se organizan, se movilizan espontáneamente y hacen campaña en cualquier rincón de sus territorios son la base fundamental para el triunfo. ¡Tenemos que ampliar estos procesos, profundizarlos en cada fábrica, en cada barrio, en cada vereda, en cada municipio, en cada ciudad del país!
Para derrotarlos necesitamos organizarnos desde las bases, hacer como en el Paro Nacional: asambleas, ollas comunitarias, perifoneo, movilizaciones; lograr que sean millones los que escuchen nuestras denuncias y exigencias.
Necesitamos que la votación por Cepeda y Quilcué se acreciente con todo aquel que no haya votado en la primera vuelta, con los trabajadores que votaron por De la Espriella por las amenazas de su patrón, con el que votó por rabia, porque no tuvo una atención médica adecuada y desconoce que eso es responsabilidad de esa misma oligarquía que ahora dice que va a salvarnos, con los que votaron por el «centro político», a quienes debemos advertir que De la Espriella y su banda vienen a arrasar con los derechos de cualquiera ¡vienen por todo! Incluyendo el 40% del empleo estatal, 700.000 puestos de trabajo, en los que pueden estar muchos de esos votantes -lo que terminaría, además, golpeando de forma general la economía e, indirectamente, la vida y la economía de muchos otros trabajadores-.
La creatividad, espontaneidad y fuerza de las masas empezó a emerger; la oligarquía odia ver este escenario donde las clases oprimidas y explotadas se muestran beligerantes y altivas. ¡Hagamos que sientan terror de vernos en las calles! ¡Hagamos que ruja el jaguar del pueblo organizado!
De la Espriella es la nueva estrella de la oligarquía, de los paramilitares y del imperialismo
Tenemos que ser conscientes de lo que estamos enfrentando, Trump y la oligarquía han destinado miles de millones de pesos en la financiación de esa campaña, montando nuevamente un frente sin principios en torno a De la Espriella -él mismo encarna esta condición: un día es ateo y al otro creyente, una tarde está de acuerdo con los derechos de las minorías y en la noche se los quiere arrebatar, en una entrevista sonríe contando que es un «mata gatos» y en la siguiente se declara defensor animal-. Pero el problema no es simplemente que el «showman» diga una cosa y luego otra, la cuestión es lo que quiere ocultar detrás del circo y la pirotecnia.
De la Espriella pertenece a los de siempre, los que siempre han tenido el poder económico y político en el país, pero a un sector particular: los que han defendido sus condiciones de privilegio con las armas en la mano. Su familia proviene de un sector de terratenientes y ganaderos que han apoyado el proyecto paramilitar. De la Espriella dijo en una entrevista: «(…) si me hubiesen querido matar y extorsionar, habría sido «paraco» de verdad, con uniforme y fusil». Es decir, no solo ha sido defensor legal de paramilitares, su representante político e ideológico con fundaciones financiadas por ellos, sino que se identifica públicamente su accionar criminal.
Los paramilitares asesinaron a 205.028 personas, cometieron 2542 masacres y estuvieron implicados en el desplazamiento forzado de buena parte de los más de 8 millones de campesinos a los que se les despojó de su tierra en el marco del conflicto armado. Es decir, los «paracos» han sido los principales perpetradores de la violencia en el país, contra la clase trabajadora, contra los campesinos, los estudiantes, las minorías, sus organizaciones y sus liderazgos políticos. Los «paras» han sido la estrategia de las élites para eliminar las expresiones de lucha de los más pobres y oprimidos. En ese sentido, De la Espriella es la nueva expresión política del fascismo criollo, que empata perfectamente con la ofensiva mundial fascista encabezada por Trump y Netanyahu.
¡De la Espriella y Restrepo están «firmes por la plata» y dispuestos a vender el país!
El proyecto paramilitar fue respaldado, como todos sabemos por el uribismo en el poder, los 7837 casos de «falsos positivos» nos lo recuerdan, la condena a uno de los Uribe por la creación y los crímenes del grupo paramilitar los «doce apóstoles» lo vuelve a confirmar. Los paras han hecho el trabajo sucio de la oligarquía para poder imponer sus políticas de hambre y para vender el país al capital imperialista. Uribe firmó el TLC con Estados Unidos que destruyó buena parte de la débil industria nacional y metió en crisis al agro por la importación masiva de alimentos, implementó el llamado Plan Colombia que permitió el establecimiento de 7 bases militares gringas y llenó de glifosato los campos. De la Espriella no propone otra cosa, es el mismo uribismo arrodillado a los yanquis y adorador de Netanyahu.
En materia laboral, Uribe extendió la jornada diurna hasta las 10:00 pm reduciendo el pago de recargos nocturnos, redujo los recargos dominicales al 75%, creó el contrato de aprendizaje para estudiantes del SENA para librar a la burguesía de pagarles un salario mínimo, aumentó las semanas de cotización pensional de 1000 a 1300 y la edad de jubilación en 2 años, hasta los 62 para los hombres y hasta los 57 para las mujeres; impuso 7 reformas tributarias que hicieron del IVA -un impuesto que golpea particularmente los ingresos de los más pobres- la base del sistema tributario. Lo que sacan del bolsillo de la clase trabajadora va a parar al bolsillo de la patronal.
José Manuel Restrepo, la fórmula vicepresidencial del machito mata gatos, fue ministro de Comercio y de Hacienda bajo el gobierno de Duque. Hizo parte del equipo económico que pretendía ampliar el cobro del impuesto del IVA en 2021, gravar más productos y afectar bienes de consumo básico como la carne vacuna, el pollo, los huevos, la leche o el arroz. Esa es también la esencia de la «política económica» del proyecto De la Espriella: quitarle al pobre para darle al rico.
¡Argentinos, chilenos, salvadoreños y bolivianos nos hablan desde el futuro!
De la Espriella tienen mucho en común con Trump, Milei, Kast, Bukele y Paz, no sólo sus estrategias de campaña sino sus intereses y sus métodos. Trump lleva a los migrantes latinos a campos de concentración en Estados Unidos, y, junto con Netanyahu, son los genocidas del pueblo palestino; la motosierra de Milei ha sido una política tan infame para destruir la economía de los trabajadores que hoy en Argentina se ha llegado a cambiar el asado vacuno por la carne de burro; Kast, sin llegar al año en el poder, enfrenta amplias y combativas movilizaciones por sus recortes en educación; Bukele, en lugar de construir nuevas universidades, ha creado mega cárceles en las que se pudren los hijos de los pobres; Paz, en Bolivia, ya ha asesinado a 4 manifestantes ante el estallido de un proceso revolucionario que rechaza sus políticas hambreadoras. De la Espriella iría en la misma dirección: hambre y muerte.
Cuando dice «a la izquierda hay que destriparla» sabemos que no es una alegoría banal, De la Espriella puede desatar nuevamente la persecución y la carnicería, no sólo contra la izquierda, sino contra todos los sectores sociales que se opongan a sus políticas o a las concepciones de sociedad de su base fanática. ¡No dice en campaña que va a reducir el salario mínimo porque si lo hace nadie votaría por él -su fórmula vicepresidencial ya se había pronunciado en contra de subirlo a 2 millones-! Pero, vienen a barrer con las conquistas sociales de la clase trabajadora, lo que sí dicen es que hay que flexibilizar la contratación e imponer el trabajo por horas.
¡Ante el peligro que enfrentamos, unidad de acción y decisión total para vencer!
Por todo lo anterior, derrotar a De la Espriella en segunda vuelta es vencer a la nueva cara del fascismo criollo y su política de hambre para los trabajadores y los pobres en Colombia, es meter un palo en la rueda a la ofensiva mundial fascista de Trump. En el Perú está ganando en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales Roberto Sánchez, el candidato anti oligárquico, lo que ratifica que un pueblo embravecido logra vencer a los poderosos, aun cuando los apoye y financie el imperialismo. En nuestra tierra las masas han tomado la tarea, a la vanguardia están la juventud y las barriadas populares. Debemos redoblar los esfuerzos, la base de esta campaña: campesinos, indígenas, negritudes, mujeres y comunidades LGTBI, en general la clase trabajadora y todos los sectores oprimidos y explotados, tenemos que lograr la máxima unidad y hacer todo lo que esté a nuestro alcance para ganar; si reconocemos lo que estamos enfrentando, tenemos que actuar en consecuencia.
Esto incluye la necesidad de hacer la exigencia más clara y certera a la dirección política del Pacto Histórico, a Petro, Cepeda y Quilcué, a las organizaciones políticas de base, a los sindicatos y a todos los procesos y movimientos que respaldan la candidatura: ¡La pelea es peleando! Y se necesita de ustedes mucha más decisión de la que se tuvo en primera vuelta, se requieren los recursos, la propaganda impresa, la inversión en publicidad digital, asegurar el transporte de los votantes, invertir en auditoría experta para el cuidado de los votos, destinar lo que sea preciso para que cada iniciativa popular pueda desarrollarse y para impedir entre todos un posible fraude. ¡El rugido del jaguar del pueblo organizado ya se escucha, las masas están poniendo carne y músculo, la dirección política no puede ser inferior a ese llamado!
Así mismo, necesitamos que quede claro, que este rugir no debe desaparecer luego de que se ganen las elecciones; la oligarquía, el imperialismo y todas las bandas de paracos, narcos y fascistas han demostrado cuáles son sus intenciones. Para detenerlos debemos mantenernos activos y dispuestos a dar pelea, el poder de las masas está en su cantidad y en su dinámica, no esperemos un gobierno de Cepeda que redima al pueblo, luchemos por un gobierno que nos permita mantener abiertos los caminos para construir un país al servicio de los nadie, de los que nada hemos tenido.
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