ARTÍCULO NACIONAL
«(...) ya salieron los oligarcas a gritar contra la Consulta Popular porque le tienen miedo al pueblo de Colombia».
Gustavo Petro, alocución 18 de marzo de 2025.
Petro también ha
señalado que las reformas que ha propuesto no han avanzado en el Congreso
porque se han enfrentado a un «bloqueo institucional» y que «un bloqueo
institucional es una dictadura de los ricos… (que) le corresponde al
pueblo romper esa dictadura». En efecto, la democracia burguesa constituye
una dictadura de los ricos, y el presidente sabe muy bien cómo se ha roto esta
dictadura en el pasado: con acciones de masas y revoluciones. Petro también ha
señalado que «la movilización (a favor de la consulta) es permanente
y creciente», lo cual, espanta aún más a la burguesía. Que el pueblo
trabajador discuta, se organice y se movilice es una pesadilla para los
capitalistas, porque se remueven los estrechos límites de su «democracia», que
establece que la única participación política del trabajador consiste en
sufragar en las elecciones por los partidos de sus opresores.
El presidente Petro se ha ubicado como el presidente del estallido social, su programa político retoma consignas y reclamos que jóvenes, mujeres pobres, campesinos y trabajadores levantamos en 2021. Su gobierno ha hecho algunas concesiones en las regiones más empobrecidas, ha emprendido acciones para el incremento de los salarios y para contener la inflación que afecta a los más pobres; pero no ha podido sacar adelante las conquistas fundamentales que se establecieron como bandera del estallido social, porque, para ello, es indispensable tomar medidas radicales para una redistribución de la riqueza, a las cuales se oponen la burguesía nacional y el imperialismo.
Petro lo sabe, ya ha subrayado en varias oportunidades que «no hemos conquistado el poder, hemos conquistado un gobierno administrador acorralado por los otros poderes y por intereses económicos, entre ellos los de la prensa», los dueños del poder siguen siendo los mismos banqueros, empresarios y terratenientes de siempre. También ha advertido que «la única manera de liberarse es con un pueblo movilizado». El llamado a la Consulta Popular y a la movilización permanente para impulsarla es un paso correcto en esa dirección, pero la movilización debe profundizarse y radicalizarse para poder romper el cerco burgués-imperialista y conseguir transformaciones sociales. Una vez más el horizonte sigue siendo el estallido social, pues la burguesía no quiere hacer ninguna concesión a la clase trabajadora y al pueblo pobre, odia que los pobres nos expresemos, que opinemos, por lo que, va a intentar minar el camino de la Consulta con todo tipo de trampas.
Los congresistas trabajan para sus financiadores empresarios y terratenientes
Colombia es uno de los países más desiguales del mundo, el 0,01% más rico son 3.700 personas cuyos patrimonios son superiores a los 9 mil millones de pesos. Sarmiento Ángulo se gana en un día lo que un trabajador tardaría 180 años en ganar. El gobierno Petro presentó una reforma laboral al Congreso en la que no se proponían grandes concesiones a la clase trabajadora, tan sólo recuperar algo de lo perdido en las últimas décadas: pagar el recargo nocturno desde la 6:00 pm y no desde las 10:00 pm, como se impuso desde el gobierno Uribe, pagar el recargo de los dominicales y festivos al 100%, y no al 75% como se hace ahora. Los gremios que representan a burgueses como Sarmiento Ángulo, la ANDI o Fenalco, protestaron, consideran que es demasiado costoso para ellos.
Los 8 senadores que votaron la reforma laboral presentada por el gobierno no están en el Capitolio Nacional para defender los intereses de la clase trabajadora, defienden los intereses de sus patrones, por ello, les dieron la razón y la votaron en contra. Un senador no gana tanto como sus financiadores, «apenas» 48 millones de pesos al mes; un trabajador con el salario mínimo tendría que trabajar 2 años y 5 meses para obtener lo mismo, la reforma laboral de Petro no les afecta en absoluto, pero sí incomodaba a Sarmiento Ángulo, Bruce Mac Master (ANDI) o Jaime Alberto Cabal (Fenalco), porque entre más miserable sea el salario del trabajador más se incrementan sus ganancias, todo lo que sale de nuestro bolsillo engrosa las arcas de estos chupasangre.
A los capitalistas no les preocupa la informalidad laboral, les sirve para mantener bajos los salarios. Colombia ha tenido históricamente uno de los peores salarios mínimos del mundo, la burguesía lo ha conseguido gracias a que mantiene amenazados a los trabajadores con la inminencia del despido, advirtiéndoles que «miles están sin empleo o en la informalidad».
Si les importa realmente la informalidad laboral son ellos quienes la pueden reducir, debemos exigir medidas como la siguiente: que contraten al doble de los trabajadores que tienen hoy, distribuyendo las horas de trabajo entre los trabajadores actuales y los nuevos, y paguen el salario completo… seguro responderán que eso es imposible, que así no podrán ir de vacaciones a las Bahamas ni comprarse un avión… que no se pueden negar a sí mismos las «cosas normales de la vida».
Petro puede romper el cerco burgués – imperialista apoyándose en la movilización de masas
El cerco contra el
gobierno Petro incluye a los empresarios y sus medios de comunicación, a los
congresistas y los partidos de centro y de derecha, a las cortes y al
imperialismo, que aprieta clavijas con los llamados a la austeridad fiscal por
parte del FMI y la amenaza de desertificación de la política antidrogas.
Debemos estar alertas porque se están cocinando todo tipo de maniobras para tumbar la reforma pensional, o para vaciarla de contenido eliminando las principales conquistas a los más pobres. A pesar, de sus inconsecuencias y limitaciones, hemos dicho que la reforma pensional representa la más importante conquista para millones de trabajadores empobrecidos conseguida en este gobierno. Debemos defender esa conquista en las calles. Del mismo modo, denunciar los ataques constantes contra la salud y la educación de los más pobres. Frenar el acaparamiento de los medicamentos y la negligencia y el boicot en la prestación de los servicios de salud.
Como hemos insistido, Petro debe ir a fondo en su política de apoyarse en el pueblo movilizado, para imponer las conquistas que los trabajadores necesitan, para romper el cerco debe abandonar por completo la política de concertación con la burguesía -que el mismo reconoce que fracasó- y romper con el imperialismo, por ejemplo, negándose a aplicar la «austeridad fiscal» reclamada por el FM, y dejando de pagar la fraudulenta deuda externa que tiene ahogado el presupuesto del país e impide hacer reformas. Que los recursos con los que se paga la deuda externa vayan a un plan de obras públicas que permita la ampliación del empleo en condiciones dignas.
Se escucha también que las PYMES van a quebrar con la reforma y que son quienes más empleo formal crean en el país. El gobierno nacional incluyó un punto en la Consulta Popular para ofrecerles incentivos y tasas preferenciales, además, podría impulsar un amplio plan de empleo en el sector, otorgando subsidios condicionados a la contratación de nuevos trabajadores con contratos formales término indefinido, si se deja de pagar la deuda externa una política mucho más ambiciosa en este sector sería posible.
Para arrebatar las conquistas sociales hay que construir miles de comités y preparar un paro nacional
Las direcciones de las centrales sindicales deberían disponer todos sus recursos para preparar el paro nacional, con el que varias veces han amenazado en los últimos meses, un Paro nacional con movilizaciones en todo el país y concentraciones en las plazas públicas para discutir los puntos de la consulta, para derrotar las mentiras, las amenazas y los boicots de la patronal; y para impedir que eliminen la reforma pensional. El paro es un mecanismo de lucha más profundo, más radical, para doblarle el brazo a la oligarquía y arrebatar las conquistas que el pueblo trabajador necesita.
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